Pisto manchego al estilo de Consuelo

Mi plato favorito de toda la vida es el pisto manchego casero que prepara mi madre. Hoy he querido hacerle un homenaje a ella y a su pisto compartiendo con vosotros su receta.

Lo mejor es acompañar este delicioso plato con un huevo frito (aunque yo me hago dos) y una buena barra de pan. Si seguís atentos a nuestras publicaciones os iremos comentando más usos que le podéis dar al pisto una vez hecho.

Ingredientes para 4 personas

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  • Un calabacín grande
  • Una cebolla grande
  • Un pimiento verde grande
  • Un pimiento rojo grande
  • 4 dientes de ajo
  • Dos tomates maduros
  • Dos o tres patatas
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración

Lo primero que tenemos que hacer es pelar los ajos y la cebolla. También “limpiamos” los pimientos (quítándoles el tallo y las partes blancas). Cuando lo tengamos todo limpio cortamos la cebolla, los pimientos y el calabacín en trozos más o menos iguales. Yo los he cortado pequeños porque me gusta así, pero si os gusta encontraros la verdura grande, hacedlas más grandes.

Rehogamos en una cazuela con tres cucharadas de aceite los dientes de ajo cortados pequeños. Cuando empiecen a “bailar” añádimo la cebolla primero. Cocinamos a fuego medio hasta que se ponga un poco transparente. En este punto echamos en la cazuela los dos pimientos picados. Mantenemos al fuego hasta que se haga el pimiento.

Cuando los pimientos estén hechos es el momento de añadir el calabacín. Continuamos cocinando hasta que el calabacín pierda color. Para ayudar a que pierda agua ponemos un poco de sal en el calabacín.

Mientras el calabacín pierde el exceso de agua y se va cocinando, pelamos y cortamos las patatas en dados pequeños. Las freímos desde aceite templado y dejamos que se doren ligeramente. Las sacamos a un plato con papel de cocina para quitarles el exceso de aceite. Reservamos.

Cuando el calabacín esté listo, añadimos las patatas doradas en la cazuela y, seguidamente, pon los tomates rallados .

Mezclamos todos los ingredientes.Comprobad el punto de sal y de cocción. A la hora de servirlo, lo mejor es un huevo frito y una barra de pan para acompañarlo.

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Cómo veis no es tan difícil elaborar un plato casero de toda la vida (y con sabor a hogar). Esperamos que os guste!!

Bon Apetit!!

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Dorada rellena de Pisto

En esta ocasión os traigo uno de mis platos favoritos, ya que combina dos de los elementos con los que más disfruto. El pisto que hace mi madre en casa de toda la vida es sin duda alguna mi vicio ya sea como plato en sí, o como relleno de empanadas o empanadillas. La dorada es uno de los pescados que más me gusta comer, ya que no tiene ninguna dificultad de preparación, y es de muy fácil digestión. Combinando las dos cosas nos quedará un plato delicioso y completo.

La receta que hemos hecho es con doradas de ración (200/300 gramos) pero podéis usar una dorada grande y partirla en raciones. Por supuesto también podéis utilizar lubina con esta receta.

Cuando vayáis a comprar  a la pescadería, le tenéis que pedir al pescader@ que os prepare las doradas para hacerlas al horno (abiertas y sin la espina central).

Ingredientes para 4 personas

  • 4 doradas de ración (200/300 grms)
  • Dos dientes de ajo
  • Una cebolla grande
  • Un pimiento rojo grande
  • Un pimiento verde grande
  • Un calabacín grande
  • Dos tomates maduros
  • 4 patatas grandes u 8 medianas
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de oliva.

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Elaboración

Lo primero que vamos a hacer es picar todas las hortalizas  por separado en trozos pequeños.  En una  cazuela no muy plana con tres cucharadas de aceite de oliva ponemos a dorar los dos dientes de ajo picados en trozos minúsculos (lo podéis rallar con un rallador). Cuando empiecen a “bailar” en el aceite añadimos la cebolla. Cocinamos a fuego medio hasta que la cebolla empiece a tornarse transparente. Cuando esto ocurra será el momento de incorporar los dos pimientos.

Seguimos cocinando a fuego medio hasta que los pimientos estén cocinados (si veis que se queda muy seco, añadidle una cucharada sopera de aceite más). Cuando tengáis los pimientos cocinados ponéis en la cazuela los dados de calabacín. Sin subir la potencia, vamos removiendo todo el conjunto hasta que los calabacines empiecen a “transparentar”. Echamos un poco de sal, para ayudar a los calabacines a perder agua.

En el momento en que los calabacines se queden cocinados, ponemos los tomates (nosotros los hemos puesto sin pelar) cortados en dados pequeños también. Removemos cuidadosamente hasta que no quede nada de agua en la cazuela. Si observáis que está muy seco y no se ha cocinado, podéis echar un poco de agua.

Mientras se hace el pisto, es el momento de poner a cocer las patatas. Nosotros las hemos hecho en el microondas. Muy bien lavada y sin pelar, las envolvemos de una en una con papel FILM. Les hacemos unos pequeños agujeros con la punta del cuchillo y las ponemos en el microondas a tope de potencia durante 10 minutos si son grandes, o 7 minutos si son medianas. Una vez hechas, dejamos enfriar un poco y les quitamos el plástico que las recubre. En este punto podéis pelar las patatas o dejarlas con piel. Cortad las patatas en rodajas de medio dedo de ancho y extendedlas en el fondo de la bandeja de horno que vayáis a usar. Ponedles un poco de sal y pimienta y reservad.

Precalentar el horno a 180º

Una vez hecho el pisto cogemos las doradas y las abrimos, sin separarlas. Salpimentamos las doradas y ponemos el pisto sobre una de las partes. Cerramos con la otra parte de la dorad y sujetamos con un palillo para que queden cerradas. Repetimos con las otras tres doradas. Las colocamos encima de la cama de patatas que tenemos en la bandeja de horno y les echamos un chorrito de aceite de oliva por encima. Introducimos en el horno caliente durante 25/30 minutos (dependiendo del horno).

A la hora de servir, colocamos la dorada en el plato, despojándola del palillo, y acompañamos con las patatas, que habrán cogido el sabor del pescado.

Y voilá, tenemos un plato riquísimo y con el que seguro que disfrutaréis.

Sopa Minestrone a mi manera

La elaboración que os proponemos hoy es una receta clásica de la cocina italiana, y como tal debemos saber que admite diversos tipos de preparación y acabado, dependiendo de la región del país donde se elabore. Os voy a enseñar la forma en la que yo la preparo. También os indicaré cómo podemos aprovechar lo que nos sobre, si es que esto sucede…

Esta sopa o guiso (según se mire) tiene variados ingredientes que van desde las legumbres y las hortalizas, hasta la carne y la pasta. Es un plato contundente y no nos haría falta comer segundo plato, ya que nos surte de nutrientes de sobra. Lo ideal es acompañarla con una ensalada simple de lechuga, tomate y cebolla, ala que podemos añadir un puñadito de rúcula. Voy a utilizar panceta fresca, pero si no podéis o queréis usar cerdo, pues poned un trozo de morcillo de ternera.

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Ingredientes para 6 personas.

  • 100 gramos de panceta fresca o morcillo de ternera
  • 2 tomates maduros
  • 1 zanahoria grande
  • 1 puerro grande (sólo la parte blanca)
  • 1 nabo
  • 1 cebolla o cebolleta
  • 2 ramas de apio (las ramas se desprenden del manojo, no son el manojo)
  • 1/4 de repollo
  • 1 litro y medio de caldo de carne ( o de cocido, rebajado con la mitad de agua)
  • 100 gramos de judías verdes
  • 1 bote de judías blancas cocidas o 100 gramos de alubias frescas, puestas a remojo la noche anterior.
  • 40 gramos de pasta que no sea muy fina ( macarrones, caracolas, fideos gordos de los de fideuá)
  • 2 dientes de ajo y una rama de perejil
  • Aceite de oliva

Elaboración

Lo primero que haremos, si vamos a usar legumbre fresca, es ponerlas a remojo la noche anterior. Al día siguiente, las ponemos a cocer con sal, media cebolla y un trozo de pimiento rojo.Si las vamos a usar de bote, tendremos que lavarlas muy bien a la hora de usarlas, para quitarle el líquido de conservación.

Antes de comenzar con la elaboración en caliente, tendremos que tener las verduras y hortalizas preparadas para usarlas. Pelamos los tomates y los cortamos en cuadritos pequeños. La zanahoria y el nabo, también pelados, los cortaremos en juliana (tiras muy finas, aunque podemos rallarlos con la parte gorda del rallador). La cebolla, el puerro y el apio, también limpios y cortados en juliana( esto os costará más rallarlo). A las judías verdes les quitamos las hebras de los lados, y las picamos en juliana también junto con el repollo.

Para empezar con el guiso ponemos 4 cucharadas de aceite de oliva en una cazuela. Doramos en él la panceta o el morcillo de ternera,  sin cortar. Una vez esté dorado lo sacamos de la cazuela y reservamos. A continuación, en ese mismo aceite, echamos los tomates y los cocinamos un poco, hasta que empiecen a deshacerse. Seguidamente añadimos todas las hortalizas y verduras que tenemos preparadas. Mezclamos bien con el tomate todos los ingredientes. Incorporamos de nuevo la carne que habíamos sacado, y cubrimos todo con el caldo de carne o de cocido rebajado.

Dejamos cocer a fuego suave todo el conjunto. Cuando la carne esté cocida, y las hortalizas y verduras también es el momento de añadir las judías blancas, que hemos cocido aparte o las de bote, bien lavadas. Sacamos la carne y, cuando esté a temperatura para manejarla con la mano, la picamos en trozos que quepan en una cuchara, y no nos sean muy difíciles de comer. Volvemos a incorporar en la cazuela. Podemos ir añadiendo más caldo o agua si fuera necesario.

A parte, cocemos la pasta según las instrucciones del fabricante. Yo uso fideos gordos para fideuá  o unos macarrones que están como cortados a la mitad. Cuando esté la pasta cocida, la añadimos a todo el conjunto, que habremos tenido mientras a fuego suave. Para rematar la cocción, machacamos en un mortero los ajos y el perejil, en crudo, y lo añadimos, que hierva un poco con el guiso, comprobamos de sal y pimienta… y listo.

A la hora de servir, se puede acompañar con unas tostadas de pan con queso gratinado o pan frito con aceite de ajo.

Truco: Yo suelo echar un poco más de cada hortaliza y verdura, además de un par de patatas enteras peladas. Antes de añadir las alubias, la pasta…etc., saco una parte de las hortalizas, las patatas y caldo, para hacer una crema de verduras, que te apaña en cualquier momento.

RECETA EN PDF: Sopa Minestrone a mi manera

Cocido Madrileño

“Se acerca el invierno”, aparte de ser un lema de la Casa Stark en “Juego de Tronos” es un hecho demostrable al abrir las ventanas por la mañana y notar el fresquito que entra en casa. Hoy os proponemos una receta de las de toda la vida, y el clásico entre los clásicos de la cocina madrileña, aunque cada región española tiene su propia versión. Además es una de las recetas que más aprovechamiento tiene en cuanto a sobras se refiere. Después de una gran comida, podemos seguir aprovechando los restos en diversas elaboraciones, que iremos proponiendo a lo largo de nuestra experiencia culinaria.

El acto de comer cocido se compone a su vez de dos elaboraciones, la sopa y el cocido en sí. En casa se acostumbra a servirlo en tres “vuelcos” o “tandas”. Primero la sopa, después los garbanzos con la verdura, y por último las carnes. Es una de mis comidas favoritas (sobre todo en casa) , y siempre disfruto haciéndola, y sobre todo, invitando a comerla a familiares y amigos

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Ingredientes para 4 personas

  • 250 gr de garbanzos de Castilla , aunque también sirven los de bote, ya cocidos
  • 500 gr de carne (morcillo de ternera)
  • Un caparazón de gallina (o pollo)
  • 2 pechugas de gallina (o pollo)
  • 2 morcillas (opcionales, no a todo el mundo le gusta en el cocido)
  • 6 chorizos (que siempre gustan más)
  • 1 trozo de tocino (mejor panceta, menos grasa y más carne)
  • 1 punta de jamón
  • 1 repollo,
  • 3 zanahorias
  • 6 patatas pequeñas
  • fideos finos  para la sopa (40 gr por persona).

Elaboración

Primero, y que no se olvide, pondremos a remojo unos buenos garbanzos castellanos en la víspera del cocido con  un puñado de sal gorda marina para que al día siguiente no se encallen en la cocción. Este paso, obviamente lo saltamos si utilizamos garbanzos cocidos.

Empezaremos por poner a cocer en una cazuela lo más grande posible, partiendo de abundante agua fría, la carne, la punta de jamón, la panceta, el pollo (caparazón y pechugas). De vez en cuando vamos quitando la espuma que se va formando en la superficie y añadimos agua si fuera necesario para que no se quede seco.

Durante la cocción del cocido, procuramos no ponerlo a fuego muy fuerte (a más tiempo de cocción, mejor sabor, que las prisas no son buenas).

Cuando empiece a hervir añadimos los garbanzos, previamente escurridos y lavados( si los garbanzos son de bote, no echarlos aún) Cuando empiece a hervir, contamos de 2 horas a 3 horas,siempre a fuego medio. Dependerá de la dureza de los garbanzos.

Cuando falten unos 30 minutos para el final, pondremos en una cazuela a parte, a cocer el repollo cortado en trozos no muy grandes. Y en la olla del cocido, propiamente dicho, añadiremos los chorizos, las morcillas( si las usamos) y las zanahorias (peladas y partidas en trozos grandes).

Cuando queden unos 15 minutos añadiremos las patatas a la olla del cocido . Previamente las habremos cortado en trozos no muy pequeños. Si nos hemos decidido por los garbanzos ya cocidos, este es el momento de añadirlos, una vez bien escurridos del liquido que los conserva, y sobre todo MUY BIEN LAVADOS. Así conseguiremos que los garbanzos cojan bien el sabor del caldo.

Sacamos las carnes de la olla del cocido, y las cortamos en trozos. Colamos el caldo y lo usamos para hacer la sopa. A mí particularmente me gusta que la sopa esté “espesita” con bastantes fideos.

A la hora de servir el cocido empezamos con la sopa de fideos, continuamos con los garbanzos( acompañados del repollo, la patata y la zanahoria) y terminamos con las carnes ( pollo, morcillo, jamón que hemos sacado de la punta, tocino o panceta). Una de las formas clásicas de  comer los garbanzos es machacarlos y mezclarlos con aceite y vinagre.

Truco: Con los restos del cocido aprovecharemos para hacer otras elaboraciones, como “Ropa Vieja” o las muy ricas Croquetas de cocido“. Ambas preparaciones las explicaremos en próximas publicaciones.

RECETA EN PDF: COCIDO MADRILEÑO

Espinacas al Gratén

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Mi amigo Popeye me ha llamado para pedirme que le dedique una receta con espinacas, porque está harto de comérselas directamente de la lata. Por ello, me he decidido por un clásico de la cocina. Prácticamente la única forma de que yo comiera espinacas de pequeño era mezclándolas con bechamel, y gratinándolas.

También intentaremos resolver algunas pequeñas dudas que nos preocupan a la hora de preparar una elaboración tan básica en la cocina como es una salsa bechamel. Esta receta se puede comer “a medias”, es decir, podemos saltarnos el paso del gratinado, a lo cual denominaríamos Espinacas a  la crema“.

Ingredientes para 4 personas

  • Un kilo de espinacas frescas o congeladas (después de cocerlas, se quedan en nada)
  • 30 gramos de mantequilla o margarina
  • 30 gramos de harina
  • 1/2 litro de leche entera
  • Media cebolla o puerro (sólo la parte blanca)
  • Dos dientes de ajo
  • 100 gramos de jamón cocido en tacos, bacon en tacos o jamón serrano en tacos (opcional)
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta negra molida y nuez moscada molida
  • Queso rallado para gratinar

Elaboración

El primer paso de esta receta es cocer las espinacas en abundante agua hirviendo con sal. Una vez estén cocidas, las escurrimos muy bien ya que cogen muchísima agua durante la cocción. Es aconsejable que una vez puestas en el escurridor, le pongamos algo de peso encima para que ayude a expulsar el liquido sobrante.

Una vez que tengamos las espinacas escurridas, ponemos en una cazuela o sartén ancha dos cucharadas de aceite de oliva y los dos dientes de ajo cortados en láminas finas. Cuando empiecen a “bailar” los ajos en la sartén, añadimos la cebolla o puerro picados muy finamente. Dejamos que se ponga un poco transparente (no debe ser a fuego muy alto, ya que se nos quemaría rápido). Si vamos a añadir alguno de los ingredientes “cárnicos”, este es el momento. Incorporamos las espinacas escurridas y mezclamos bien para incorporar todos los elementos. Reservamos.

En una cazuela aparte ponemos la mantequilla al fuego (no muy fuerte) y cuando esté derretida, evitando que se queme, añadimos la harina. Removemos bien con unas varillas. Dejamos que esta mezcla (en cocina se llama roux) . Incorporamos la leche caliente poquito a poco, removiendo constantemente. Sazonamos con sal, pimienta negra molida y nuez moscada rallada. Dejamos cocer a fuego suave durante unos 4/5 minutos para que pierda el sabor a harina ( yo en este punto, le añado un puñado de queso rallado para hacer la mezcla más compacta). Una vez pasado el tiempo, metemos en la cazuela la mezcla de las espinacas que hemos reservado antes. Mezclamos todo bien hasta que tenga una consistencia homogénea.

Ya se pueden comer así, pero si las vamos a gratinar, las pasamos a un recipiente apto para el horno, espolvoreando el queso rallado por encima. Metemos en el horno, función grill durante 5 minutos hasta que el queso coja un tono doradito atractivo.

Truco:

  • Para hacer una bechamel ligera, la proporción será de 40 gramos de mantequilla y 40 gramos de harina por litro de leche
  • Si lo que queremos es una crema más espesa la proporción será de 60 gramos de mantequilla y 60 de harina por litro de leche
  • A la hora de hacer la bechamel para rebozados tipo pechuga a la villaroy pondremos 90 gramos de mantequilla y 90 harina por litro de leche.
  • Las croquetas, al ser una masa más densa, necesitarán una proporción de ingredientes mayor. 120 gramos de mantequilla y 120 de harina por litro de leche ( esta elaboración la explicaremos en futuras recetas).

Para evitar que nos salgan grumos en la bechamel tenemos que ir mezclando la leche caliente (incluso hirviendo) poco a poco  y removiendo constantemente a fuego no muy alto.

RECETA EN PDF – ESPINACAS AL GRATÉN